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LOCALES

Cura Brochero, el Santo Argentino, ya tiene su ermita en Irala.

En emotiva ceremonia se bendijo el lugar y se instó a vivir con él, como ejemplo de vida.

Emotiva tarde se vivió en Irala el pasado sábado, una hermosa ermita en honor al santo argentino «Cura Brochero» quedó bendecida.
Desde hace tiempo, las damas de la capilla María Goretti de Irala, con Graciela y Matilde a la cabeza, venían trabajando en lo que finalmente se concretó, la bendición de la ermita.
Con el respaldo del muy querido sacerdote Carlos Olguín, el apoyo de la gestión municipal que encabeza Vicente Gatica a través del delegado Rubén Pedersoli y el concejal Alexis Camus se fue avanzando.


La Arquitecta Silvia Bello trabajó en el diseño a partir de la imagen que trajo desde Córdoba y donó la familia de Giselle Camus.
En una capilla que lució colmada, se celebró misa con el bautismo de dos pequeños vecinos de Irala y luego en procesión, unos 150 metros, los feligreses llegaron a la ermita.
El acto litúrgico de bendición, con palabras acordes para la ocasión, estuvo a cargo del padre Carlos Olguín, a quien sucedieron en la alocución Giselle Camus, el periodista chacabuquense Obdulio Schetino y el concejal Alexis Camus.


…» José Gabriel Cura Brochero fue un ejemplo de vida a imitar»… Señaló el concejal, e hizo una breve reseña en la que destacó su vida al servicio del prójimo…»Brochero siempre luchó por mejorar la calidad de vida de los humildes… Tal es así que en forma constante asistió a indigentes, como así también a presos que vivían en condiciones paupérrimas»…
…» En un lugar donde no existían caminos, puentes, capillas, cómo tampoco escuelas… allí donde nada existía… Brochero lo hizo… Él dijo, sí, se puede»… remarcó Alexis Camus.
José Gabriel Brochero, en su juventud, como estudiante en la ciudad de Córdoba, se hizo amigo de Miguel Juárez Celman. Años más tarde, Cura Brochero, predicaba en la inmensidad de «Traslasierra» y Juárez Celman se desempeñaba como Presidente de la Nación, y fue allí que el sacerdote le escribía al presidente y le decía…» Quiero pedirte una gauchada»… La amistad entre ambos logro que Juárez Celman en su calidad de presidente de nuestra nación, visitara Traslasierra, cabalgando tres días a lomo de mula hasta el lugar que Cura Brochero cambió para siempre.


En el final de su alocución, el concejal Alexis Camus leyó un breve párrafo, publicado en un diario de Córdoba, hace ya 100 años, en el que pinta con nitidez lo que allí sucedió, a la vez que saludó a los periodistas presentes, por acercase el Día del periodista…
“[Brochero] Es un hombre de carne y huesos: dice misa, confiesa, ayuda a bien morir, bautiza, consagra la unión matrimonial, etc. Y sin embargo es una excepción: practica el Evangelio. ¿Falta un carpintero? Es carpintero. ¿Falta un peón? Es un peón. Se arremanga la sotana en donde quiera, toma la pala o la azada y abre un camino público en 15 días, ayudado por sus feligreses. ¿Falta todo? ¡Pues él es todo! y lo hace todo con la sonrisa en los labios y la satisfacción en el alma, para mayor gloria de Dios y beneficio de los hombres, y todo sale bien hecho porque es hecho a conciencia. Y no ha hecho solamente caminos públicos: Ha hecho también una buena Iglesia. Ha hecho, además, un gran colegio… ¡y todo sin subsidio de la provincia, sin erogación por parte de los miembros de la localidad! ¡Lo ha hecho todo con sus propias garras! ¿Milagro? No. La cosa es muy sencilla. Es cuestión de honradez y voluntad. En otros términos: es cuestión de haber tomado el apostolado en serio, como lo ha tomado el cura Brochero”.

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