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Zanella no resistió la crisis: vende su marca y remata sus motos

La firma creada hace 70 años remata sus inmuebles y su stock. El 27 de diciembre habrá una Asamblea General de Accionistas. Mientras se negocia la operación, los trabajadores le exigen a la firma definiciones y que les pague lo que les debe .

La fabricante de motocicletas Zanella puso a la venta su marca y empezó a rematar todos sus bienes. Los rumores sobre una posible venta comenzaron a circular meses atrás, pero hasta ahora la firma no se había pronunciado al respecto.

El 27 de diciembre se llevará a cabo una Asamblea General de Accionistas para decidir sobre el futuro de la empresa. Según pudo saber El Cronista, la compañía venderá su nombre y sus fábricas. «Por eso, subasta el stock remanente», señaló en diálogo con este medio una fuente cercana al conflicto, quien aseguró también que ya se remataron camiones, grupos electrógenos, autos y semirremolques. Y mañana hará lo mismo con las motos, los utilitarios de carga, los areneros, los cascos y los cuatriciclos, entre otros.

El cierre de Zanella se produce en medio de una compleja negociación con los empleados que fueron desvinculados. «La empresa les adeuda parte de las indemnizaciones a los que ya despidió y les ofrece el 50% a quienes les notificó que no continuarán», aseguró Félix Aranda, representante gremial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Tres de Febrero, partido bonaerense al que pertenece la localidad de Caseros, una de las dos plantas que quedó en pie. Así, Zanella espera llegar a fin de año con apenas una plantilla reducida, para completar el proceso de cierre.

Albanesi reperfiló su deuda y retoma plan de u$s 600 millones

Con el objetivo de despejar un complejo panorama financiero, el Grupo Albanesi extendió más de u$s 50 millones de deuda por 16 meses y aseguró que está en condiciones de retomar el plan de inversiones que tiene en el país, por u$s 600 millones. » El grupo está sólido, tiene un parque térmico moderno y eficiente.

«Las suspensiones comenzaron el año pasado, pero desde fines de junio la compañía no paga la totalidad de los salarios ni tampoco abonó el último aguinaldo. De hecho, el de fin de año pasado, se pagó en cuotas. Como las autoridades no nos informan lo que ocurre, ni tampoco lo hicieron en los últimos meses, solicitamos una reunión con ellas en el Ministerio de Trabajo», señaló Aranda, y adelantó que el lunes o martes de la semana que viene (aún la fecha está por definirse) se llevará adelante una audiencia.

«Le pediremos a Zanella que nos detalle cómo seguirá el proceso y le demandaremos, nuevamente, el pago de las deudas. Hay gente que fue desvinculada y todavía no recibió su indemnización«, aseguró, y confesó que temen que se produzcan nuevos despidos en el pase de manos.

En tanto, Walter Sauan, delegado de trabajadores de Zanella, expresó que cada empleado tiene una deuda que asciende a aproximadamente $ 120.000. «Percibimos entre $ 2000 y $ 3000 semanales, depende lo que se les ocurra cada semana», expresó, y agregó que «mes a mes se fue incrementando la deuda, a medida que la situación se agravó paulatinamente».

La empresa, con más de 70 años de presencia en el mercado, enfrenta desde hace tiempo una crisis, tras la significativa caída de las ventas y la disminución de la demanda de vehículos que afecta a la industria automotriz y, particularmente, a la compañía que dirige Walter Steiner.

A mitad de año, cerró dos de sus cuatro fábricas en menos de dos semanas: a finales de julio, bajó las persianas el predio ubicado en Mar del Plata, mientras que durante los primeros días de agosto cesó sus actividades el establecimiento de Córdoba, situado en Cruz del Eje.

Pero las desvinculaciones no se detuvieron. En la planta de San Luis, quedaron solamente 45 trabajadores, luego de que la firma despidiera a más de 70 operarios. A fines de octubre, desvinculó a 70 operarios de su planta de Caseros, donde tiene su sede administrativa y también una línea de producción.

Una marca con 70 años de historia

Zanella Hermanos nació el 11 de febrero de 1948 como un taller metalúrgico, fundado por Juan y Santiago Zanella, Ariodante Marcer y Mario De Láser.

Empezó como una fábrica de aberturas y luego sumó la producción de accesorios y repuestos para Fiat y Peugeot, por lo que a fines de la década del ’50 ya fabricaba piezas para el mercado local de motos.

La primera motocicleta de la marca se elaboró en 1957, con un diseño desarrollado en Italia, con elementos importados de ese país en la planta de Caseros, el primer establecimiento de la empresa, desde donde produce el 80% de los componentes que manufactura.

En la década del ’70, Zanella lanzó al mercado sus emblemáticos modelos 125, 175 y 180cc, como el Sapucai, Surumpio y Andina, que tuvieron una gran aceptación en el público y marcaron la historia del motociclismo argentino.

En los años ’80, creció y se convirtió en una de las marcas de motos más famosas de la Argentina. En 1987, comenzó a exportar a países como Brasil, Chile, Uruguay, los Estados Unidos, Cuba y el continente africano.

En 1990, la empresa fundó Argentron en sociedad con el grupo Merloni, de origen italiano y líder en la fabricación de electrodomésticos en Europa. Juntos, produjeron y comercializaron artículos de línea blanca con la marca Aristón-Zanella.

A mediados de los ’90, Zanella empezó a sufrir las consecuencias de la apertura de las importaciones. Su último modelo fue el RZA, cuyas características técnicas eran impresionantes para una moto nacional, como un motor refrigerado por agua y una suspensión trasera progresiva mono amortiguador. No obstante, su precio era elevado en comparación a otros vehículos importados, por lo que fue recibido tibiamente por el público.

El RZA marcó el fin de la producción nacional de motocicletas de baja cilindrada. A partir de ese momento, Zanella se dedicó exclusivamente a la producción de ciclomotores.

En 1999, el ingeniero Walter Steiner, de origen suizo, tomó el control de la compañía, y se propuso realizar «un cambio radical en su gestión», devolviéndole a Zanella el protagonismo en el mercado nacional. La familia Steiner adquirió en ese entonces el 51% de la empresa, hasta que compró la totalidad.

A partir del 2000, creó acuerdos de cooperación con empresas asiáticas para la importación de motocicletas de mayor cilindrada. Así, logró captar nuevamente el mercado local, debido al bajo precio de las motocicletas importadas. Esto le permitió aumentar sus ventas y posicionar nuevamente la marca.

De esta manera, Zanella pisó fuerte en el segmento de cuatriciclos, constituyéndose en uno de los principales referentes de la región, y, durante años, lideró las ventas de motos en el país.

Pero en los últimos años, fue desplazada y registró la caída más grande de sus ventas en 2019. Según la Asociación de Concesionarios (Acara), entre enero y noviembre bajó sus ventas un 65,3%, fruto de 33.344 patentamientos (había alcanzado 96.225 en igual período de 2018).

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